Alaia Miller Ivanovich
No podía evitar mover mis manos contra mi pierna, aquello por alguna razón me daba un poco de tranquilidad respire profundo dejando de hacer aquel movimiento para colocar ambas manos en mi barriga sentir a mis bebés moviéndose me tranquilizaba aún más me daban calma el saber que al menos ellos estaban bien.
No sé cuánto tiempo tenía en este lugar. Sentí que las horas habían pasado o quizás solamente había sido minutos.
Me sentí tan frustrada por el hecho de que yo no podí