103. Una luna de miel singular
Partieron sin prisa, Liam no dejaba de estar pendiente de cada detalle para que Amber se sintiera cómoda y entre ellos estaba no manejar a gran velocidad, sin embargo, media hora más tarde se encontraban en el Castillo de Dunnottar.
—Sé que te encantará la vista en ese lugar, pero lo mejor es que de regreso te traiga en brazos, ya que, es en subida.
—Me da un poco de vergüenza, pero me dejaré guiar por ti.
—Eres mi reina, así que los demás no importan.
Una vez allí, Amber estaba impresionada co