Santino se encontraba emocionado, por aquel regalo de sus padres, sus ojos brillaron al observar el auto que se encontraba estacionado frente a la casa.
—Gracias a los dos, sin duda alguna este es el mejor día de toda mi vida —dijo Santino mientras que sus ojos se humedecieron—. Sé que este auto les debió costar demasiado esfuerzo y sacrificio, así que lo cuidaré como lo más preciado —Enzo tomó la mano de su esposa y entrelazó los dedos.
—Mereces esto y mucho más, lamentamos que sea un auto us