Marcos todavía no podía caer en la realidad de que había contraído un noviazgo formal con Antonella, así que esa tarde mientras estaba sentado en su oficina y el sol entraba a raudales por la ventana, estaba en su escritorio pensativo, casi no hizo nada de papeleos porque su cabeza estaba en Antonella, en su familia como lo tomó. Se cuestionaba si hizo bien o mal en haber contraído una relación con esa chica. Delfina tenía razón en una cosa Antonella era muy inmadura, pero también quería