Un estruendo rompió la tranquilidad de la noche. Desde un edificio lejano, Alicia observaba a través de sus binoculares cómo Valentina era arrollada por un automóvil. El vehículo, en lugar de detenerse, parecía enloquecer; tras varios giros erráticos, regresó al camino y continuó su marcha hasta que finalmente se precipitó desde el puente hacia el agua.
La sonrisa en el rostro de Alicia se tornó más siniestra. Tras la caída del auto al agua, dirigió su vista hacia la entrada del hotel. A pesar d