Ana López despertó, bajó la voz y dijo —Lucío Hernández, terminemos nuestra relación. No vuelvas a buscarme cuando regreses a casa.
Terminando de hablar, Ana López colgó rápidamente el teléfono, temiendo escuchar a Lucío Hernández rogándole que no lo hiciera.
Sin embargo, había un cansancio inexplicable en su corazón. Ana López se deslizó lentamente hacia abajo, apoyada en la pared detrás de ella, abrazando sus rodillas.
Si Lucío Hernández hubiera vuelto antes, ella lo habría recibido con alegrí