Al ver la situación, Lucas dejó de comer y corrió para examinar la quemadura en la pierna de Ana.
Al ver la piel, originalmente clara y lisa, ahora enrojecida y un poco hinchada, no pudo evitar sentirse preocupado.
—No digas que no es nada, tu piel está roja. Vamos, te llevaré al médico para que te lo vean.
Dicho esto, Lucas tomó a Ana con la intención de llevarla al médico.
Ana pensaba que no era necesario exagerar, pero Lucas la miró con una amenaza implícita.
—Si no quieres caminar por tu