—Si aceptas, ¿cómo puedes tener miedo a competir entonces, verdad?
Las palabras de Lucas dejaron a Julio sin palabras, solo pudo asentir con vergüenza.
Ana, por su parte, permanecía en silencio, siempre tenía la sensación de que Lucas le ocultaba algo.
Lucas miró a Ana, quería decir algo, pero con Julio presente, no era apropiado hablar.
Julio, que también era un hombre astuto, viendo la situación, sacó su móvil inmediatamente y activó el tono de llamada.
—Lo siento, tengo que contestar una llam