Pensando en todos estos años, en cómo había controlado sus sentimientos, escondiéndose en el extranjero para no acercarse a Lucas, Silvia sentía una especie de agravio inexplicable.
Si hubiera sabido que era así, tal vez si hubiera luchado un poco, también habría tenido un resultado.
Al menos, antes Lucas apenas se dignaba hablar con ninguna mujer, solo con ella parecía dispuesto a conversar un poco más.
Estaba en sus pensamientos cuando el teléfono de Silvia sonó. Era Isabel, que estaba lejos e