Jose tomó una decisión inmediata: preservaría con cuidado las dos jeringas que había robado. Si su desvergonzada familia intentaba hacerle daño, él no se quedaría de brazos cruzados...
El tiempo pasó en un abrir y cerrar de ojos, y una noche entera había pasado. Al amanecer, cuando apenas salía el sol, Ana se despertó. Podría decirse que no había dormido en toda la noche, revolviéndose sin cesar, pensando constantemente en el asunto del niño. ¿Podría ese niño ser de su sangre? Si ese fuera el ca