La sonrisa en el rostro de Ana se desvaneció lentamente. Lucas notó su expresión anormal y frunció el ceño:
—¿Qué pasa, Ana?
Justo antes, ella estaba sonriendo brillantemente, pero de repente cambió su expresión, solo quedando un poco de tristeza en sus ojos. Este repentino cambio de humor le hizo sentir que algo no iba bien.
—Nada.
Ana negó con la cabeza.
—Deberías comer algo rápido, estar hambriento no es bueno para tu estómago.
Lucas miró a Ana por un momento, pero ella no mostró ninguna reac