Ana ya no puede preocuparse por las apariencias, inmediatamente comienza a llamar a Lucío, pero por más que lo intenta, el teléfono siempre está apagado.
Ana no sabe cuántas veces lo ha intentado, pero el resultado es siempre el mismo.
Su corazón estaba como si "hubiera caído en una cueva de hielo", enfriándose cada vez más. "¿Podría ser que Lucío realmente estuviera en ese avión?"
De repente, Ana sintió como si la sangre se le subiera a su cabeza, el siguiente segundo corrió hacia fuera como