En el camino al aeropuerto, Lucío vio el mensaje de Ana deseándole "buen viaje", sonrió amargamente. La actitud de Ana, era tan despreocupada, tal vez ya se había decidido a romper con él. Llegó al aeropuerto, obtuvo su boleto y luego se sentó en el área de espera, mirando absorto la entrada del aeropuerto.
Aunque Lucío ya entendía que probablemente Ana no vendría a despedirse, aún mantenía la última chispa de esperanza. Esperaba que Ana apareciera en el aeropuerto. Así, Lucío se quedó sentado e