Lucas, al ver a Ana desorientada y frustrada, decidió no insistir en que compartiera la cama con él y ordenó traer otra cama de acompañante.
Ana se sentía demasiado cansada, por lo que después de lavarse y asearse, se acostó en la cama sin mayor ceremonia y cerró los ojos para descansar. Sin embargo, la imagen del rostro angustiado de Lucío cuando se fue seguía rondándole en la mente, provocándole una sensación de tristeza y preocupación. Se preguntaba si las cosas hubieran sido diferentes si hu