Al mencionar a Javier, Adelina dudó. Javier era el mundo de Ana, si le pasara algo, ella enloquecería. Y si Pedro continuaba de esta manera, acechándola todos los días, realmente no se podía descartar que haría algo insensato.
Tras un momento de duda, Adelina finalmente asintió.
—Entendido, iré a recoger algunas cosas y llevaré a Javier contigo.
—Aquí estaré esperando, no hay prisa. —Sebastián respondió caballerosamente.
Miró a Adelina mientras ella se alejaba. Adelina se dirigió a casa rápidame