Lucas se deshacía en un esfuerzo por secar las lágrimas de Ana. Se encontraba sin saber cómo hacer que dejara de llorar, así que habló hacia la mujer borrosa frente a él.
—Javier volverá, te lo prometo, te lo devolveré, no lo perderás.
Quizás la voz de Lucas tuvo un efecto hipnótico, pues mientras la escuchaba, Ana gradualmente se sumergió en un sueño profundo.
Observando a la mujer que ahora dormía en sus brazos, Lucas la acomodó suavemente en la cama. Durante un buen rato, se quedó allí, obser