Lucas entendía la personalidad de Ana, sabía que si no la repudiaba hasta el límite, ella nunca habría huido con tanta prontitud. ¿Tenía tanto miedo de que él volviera a enredarla en su vida? Un agudo dolor punzó el corazón de Lucas, quien apretó con fuerza sus puños y golpeó duramente su pecho izquierdo, pero nada aliviaba su sufrimiento. El hombre no pudo evitar soltar una carcajada. Resulta que todo lo que él creía que estaba mejorando, era solo una ilusión suya.
Al ver este comportamiento a