La llegada de ese mensaje puso a Ana en alerta de inmediato.
Revisó el número, correspondía a alguien con quien nunca había tenido contacto antes.
¿Podría ser el autor detrás de todo, que finalmente había decidido mostrarse?
Conteniendo su impaciencia, Ana respondió con un mensaje.
—¿Quién eres y qué quieres de mí?
—Parece que estás preocupada. Si quieres saber más, ¿qué te parece si quedamos y hablamos? No te haré ningún daño.
La respuesta llegó rápidamente. Ana frunció el ceño.
Esta persona, t