Al oír la voz de Lucío, Javier salió corriendo de la cocina.
—Papá Lucío, estoy bien, estoy perfectamente.
Lucío recogió al pequeño en sus brazos, inspeccionándolo cuidadosamente, su corazón se tranquilizó al ver que no había sufrido más que algunas rozaduras.
—Bien, bien, veo que estás bien.
Lucío dejó a Javier con cuidado, echando un vistazo a la habitación.
—¿Dónde está tu mamá?
—Mamá está en la cocina.
Javier señaló la dirección y regresó al sofá para ver su programa de televisión.
El ro