Ana se quedó de pie un rato, antes de darse cuenta de que, una vez más, estaba pensando en Lucas sin siquiera darse cuenta. Frunció levemente el ceño y se golpeó la frente un par de veces con la mano.
—Ya no lo pienses más. Sus asuntos no tienen nada que ver conmigo.
...
En la sala del hospital
La cara de Lucas se endureció inmediatamente después de que Ana colgara el teléfono. Luna, con una sonrisa aduladora en su rostro, estaba a punto de dejar algo en la mesilla cuando la voz gélida de Luca