Javier tenía claro que los adultos no querían que los niños vieran las obscenidades que pululaban en la red, temían que su tierna mente se dañara. Por eso, todo lo que hacía al respecto lo llevaba a cabo en secreto, para evitarles sufrimientos innecesarios.
...
Ana configuró su teléfono para que sólo unas pocas personas pudieran llamarla o enviarle mensajes, logrando al fin un momento de tranquilidad. Inmediatamente llamó a Lucío para preguntarle cómo estaba Javier.
— Javier está bien aquí. ¿Y t