Sin embargo, Lucas actuó como si no percibiera nada de lo que ocurría a su alrededor. Descendió del automóvil, abrió la puerta del lado de Ana y la ayudó a salir. A pesar de sus esfuerzos por esquivarlo, Ana seguía evitándolo, renuente a adentrarse junto a él. Sentía que si cruzaba ese umbral, algo terrible le aguardaba.
No obstante, su evasión solo pareció aumentar la irritación de Lucas. Sin mostrar emoción alguna, el hombre la arrastró hacia el interior del hospital. Ana fue conducida directa