Por una vez, Ana no adoptó la actitud evasiva habitual frente a Lucas. Miró directamente a los ojos del hombre sin ningún indicio de evitación en su mirada.
Lo que sucedió hoy la hizo reír irónicamente. Parecía que, en los ojos de Lucas, todo lo que ella hacía estaba mal.
Ella era una mujer manipuladora y astuta, que no merecía ni un ápice de su confianza.
Lucas miró a los ojos de Ana, los ojos de la mujer eran hermosos, transparentes como un cristal, sin ninguna impureza, mirándolo así, abierta