Ana estaba sentada en la entrada de la sala de emergencias, mirando las luces que se encendían y apagaban, y se sentía un poco aturdida.
Justo cuando comenzó a sentir que su cuerpo se estaba volviendo entumecido, Diego y Luz llegaron primero.
Al ver a Ana, los rencores nuevos y antiguos brotaron en el corazón de Luz, quien rápidamente le dio a Ana una fuerte bofetada en el rostro.
Esa bofetada, empleando toda su fuerza, hizo que Ana se tambaleara hacia atrás unos pasos.
—¿No es por ti? Cuando Lu