Al terminar Lucas de explicar la situación, Ana comprendió lo que sucedía y se estremeció de miedo.
Inimaginablemente, había alguien con tan astutas maquinaciones escondiéndose en las sombras, tramando contra ella...
Y más aún, capaz de monitorear cada uno de sus movimientos en tiempo real, limpiándose las manos de cualquier sospecha y dejando que Lantit cargara con la culpa; era verdaderamente aterrador.
—Entonces... ¿qué se supone que debo hacer?
El cuerpo de Ana tembló involuntariamente.
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