Capítulo 1490
Desde que Lantit llegó a este país, no conoció a muchas personas. Si tenía que decir a quién había ofendido, solo podía ser Ana. Tal vez no era tan abierta como parecía, y aún guardaba en su corazón un leve recuerdo de Lucío. Por eso, mientras pretendía ser generosa en la superficie, por detrás recurría a estos métodos vergonzosos e inconfesables.

—Srta., ¿tiene a alguien en sospecha?

Lantit asintió ligeramente, compartiendo sus conjeturas, mientras el hombre reflexionaba.

—Para ser honesto, ya
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