Viendo que Karla parecía no tener ningún problema, Ana se sintió mucho más tranquila.
—Ya es tarde, así que no los molestaré más, me despido.
Karla ya había aclarado lo que más quería saber y no tenía interés en quedarse ahí fingiendo cortesía con Ana, así que se despidió directamente.
Ana miró su reloj, efectivamente ya era tarde, y asintió con la cabeza.
—Gracias por venir, que tengas buen viaje.
Karla asintió, fue a buscar su abrigo que había dejado en la sala de estar. En ese momento, el tel