Después de enterarse de lo sucedido, Ana tardó en reponerse. Poniéndose en el lugar del otro, pensó que si algo inesperado le ocurriera a su hijo, también lucharía con el culpable hasta el final.
—¿Ella no quiere revelar quién está detrás de todo esto? —Ana miró a Lucas, quien negó con la cabeza.
—Ahora no tiene ningún deseo de vivir, asumiendo toda la culpa, solo pide la muerte.
Al oír esto, Ana se sintió más abatida.
Nunca había conocido a la madre de Luella, ni tenía ningún vínculo con ella,