Al ver la apariencia de Lucas, la enfermera supo de inmediato que él era alguien importante. A pesar de sus heridas, no disminuía en absoluto la imponente presencia que emanaba de él.
Tras un momento de reflexión, la enfermera habló con cautela:
—Señor, ¿quiere que lo lleve a la habitación para curarle? Tiene muchas heridas y este quizás no sea el lugar más adecuado...
—No es necesario, basta con un tratamiento básico por ahora —respondió Lucas sin dudarlo. No quería alejarse de la sala de opera