Después de terminar su comida, Ana le mostró el tazón completamente vacío a Lucas, intentando darle a entender que había sido obediente como él lo esperaba y así no le pondría mayores problemas.
Lucas lo captó perfectamente. Sin embargo, al ver cómo Ana prefería comunicarse con acciones en lugar de palabras, se sintió inquietantemente irritable.
Pasado un rato, a Ana se le ocurrió preguntarle algo.
—¿Podría ver a mi madre? Llevo tanto tiempo encerrada entre estas cuatro paredes que ya no tengo