No sabía cuánto tiempo había estado esperando allí, hasta que, finalmente, la puerta del quirófano se abrió. Teresa yacía en la cama de hospital, pálida como un papel, mientras la empujaban hacia fuera. Ana, tambaleándose, corrió hacia ella.
—¿Cómo está mi mamá?
—Por el momento, está fuera de peligro. Sin embargo, el impacto fue en la parte posterior de la cabeza. Así que habrá que esperar a que despierte para ver si hay secuelas... hay una posibilidad.
—¿Qué posibilidad?
Ana observó cómo el méd