Ana, que había sido testigo de todo, se encontraba en un estado de aturdimiento mental, cubriéndose con una manta para ocultar su cuerpo.
Pasado un momento, alzó la vista y se encontró con la mirada de Lucas. En los ojos del hombre había enojo, pero lo que predominaba era la incomprensión y el dolor, incluso un tipo de desconcierto inefable.
Ana abrió la boca, intentando explicar, pero su garganta estaba tan áspera que no pudo decir nada. ¿Qué había sucedido exactamente? Ni ella lo sabía, ento