Después de un día de trabajo intenso, Ana salió de la oficina frotándose los hombros adoloridos.
Las jóvenes de la oficina, al verla, no pudieron evitar acercarse y preguntar:
—¿Hermana, tu esposo vendrá a recogerte hoy también?
Ana se sintió un poco incómoda al instante, su rostro se sonrojó y negó con la cabeza.
—Por lo general, está muy ocupado como para venir todo el tiempo.
Internamente, maldijo a Lucas. Todo era su culpa por haber sido tan ostentoso el día anterior, lo que la llevó a ser