—¿Puedo tomar eso como que me extrañaste, Javier?
Al escucharlo, Lucas pellizcó la suave y blanca mejilla del pequeño, dejando una ligera marca roja.
Este chiquillo habla con tal altivez. Lucas echó un vistazo a Ana, quien estaba llevando cosas a la cocina. Es igualita a su madre, orgullosa pero reacia a admitirlo.
—Supongo que sí —Javier, un poco avergonzado por la franqueza de Lucas, soltó su mano y salió corriendo.
Al ver que Javier se había ido, Jose también se sintió un poco incómodo abraza