Ana no pudo evitar sentirse culpable, sabía muy bien que David en el Grupo Hernández no era un empleado común, sino uno de los más valorados por Lucas.
Al escuchar esto, Lucas suspiró con resignación. Temía que algo así sucediera, por eso había ocultado la información a Ana. Extendió su mano y le dio un fuerte pellizco en la frente.
—Esta fue mi decisión, no tiene nada que ver contigo. No es que estuvieras insistiendo para que la echara, ¿por qué sientes culpa sin razón?
Ana se tocó la frente,