26.
Me hace sonreír que, al despertar, me encuentro con el rostro somnoliento de Federica sobre mi pecho. Acaricio sus cabellos y ella se remueve, abrazando mi cintura con un poco más de fuerza mientras ronronea, pero no abre sus ojos.
Después de toda la acción de anoche, ya que no solo tuvimos sexo una sola vez, entiendo que esté cansada. Con mucho cuidado me deshago del abrazo y dejo mi almohada para que me suplante antes de salir de la habitación.
Me encuentro con Montse viendo la televisión y m