44. Mi princesa
Era Domingo y Martha se sentía un poco solitaria, sin Adriana y los chicos en casa todo se encontraba en silencio, había lavado y hecho la limpieza el día anterior por lo cual se encontraba sin más que hacer que buscar algo que ver en la televisión cuando recibió la llamada de Decker, quién desde su conversación había mantenido comunicación por mensajes solamente pero por largas horas, —Buen día, hermosa.
—Hola, Rubio.
—¿Tienes algo planificado para hoy?
—Pues la verdad es que no, recién estoy