—Steve… —digo.
—Leah… —susurra. Luego empieza a empujarme con más fuerza. Empuja mis rodillas hacia mis hombros mientras lo hace. Hace que mi coño se apriete más. Gime mientras empuja dentro de mi estrecho agujero.
Estoy jadeando. Es tan pervertido que me estoy cogiendo a mi padrastro. Me mareo al pensarlo. Me penetra una y otra vez mientras gruñe y respira con dificultad. Gimo mientras su pene duro entra y sale de mí.
—Leah… —dice Steve jadeando—. Háblame de todos los hombres con los que te ac