Sofía estaba llena de nervios mientras terminaba de ponerse su vestido, pensando en lo bien que quería lucir para Mateo en su cita. Se había esmerado durante horas para estar perfecta. Pero cuando estaba a punto de salir, el sonido del timbre resonó en la casa. Escuchó la voz de su madre desde la puerta y, para su horror, también reconoció la voz de Julián. En ese instante, su corazón se detuvo.
"¡No cancelé la salida con Julián!", se recriminó mentalmente, sintiendo una mezcla de frustración y