Chloe baja la mirada, y observo como un par de lágrimas que ruedan por sus mejillas, caen y mojan el asfalto.
Sin pensarlo más tiempo, hago lo que mi corazón me dice que haga.
Me arrodillo frente a ella...
—Chloe Bardot, En este momento te quiero pedir, aquí en este lugar, delante de todos (señalo con mi dedo índice a las personas que nos observan), que seas mi esposa. —Digo y ella levanta la mirada para verme. —En este momento no tengo un anillo... Y si lo tuviera, tampoco te lo daría,