—Deseo ser tu sumisa, Damián. —Me dice Chloe, con su respiración agitada, acercando sus labios a los míos.
—¡Muy bien!, entonces aguantaré un poco más, hasta que firmemos el contrato. —Le digo a Chloe, y me aparto de ella, quien tenía la boca abierta y los ojos cerrados esperando al parecer un beso, que jamás llego porque una vez más apelé a mi autocontrol.
—¿Qué? —Pregunta Chloe, abriendo los ojos y pestañeando un par de veces.
—¡Lo siento!, pero es mejor esperar.
Parece algo eno