C296- ARRANCARLE EL CORAZÓN.
C296- ARRANCARLE EL CORAZÓN.
La habitación de Eleonora era un santuario de poder y placer. Paredes cubiertas con telas rojas como sangre seca, trofeos de criaturas caídas y en el centro, la cama donde la reina descansaba como una deidad impía.
Estaba reclinada, con una copa de vino oscuro entre los dedos. A su lado, un esclavo encadenado le masajeaba los hombros con manos temblorosas. Y otro, más joven, le acariciaba la pierna desnuda con devoción.
Eleonora sonrió sin mirar a ninguno. Sus ojos