CAPÍTULO 164. ¡VAYA SUSTO...!
Mateo, iba en la camioneta, abrazando y cubriendo totalmente con su cuerpo a Adriana. Ella, estaba preocupada por su reciente embarazo, apenas si tenía tres meses y no quería que absolutamente nada le pasara a su bebé.
—¡Confía en Jesús, mi amor! Él, nunca nos ha fallado y ahora, tampoco lo hará —susurró Mateo a su oído, cubriendo totalmente a su mujer con su cuerpo, para que no se diera cuenta, lo que ocurría afuera.
Frank, de repente se bajó y cerró el techo, volviendo a cargar su arma, obser