Orlando, Florida…
Una semana después…
—Demitrius, ¿estás seguro de que quieres viajar con…? Bueno, esa.
Habla Celia entrando a la oficina de Demitrius sin ser invitada o solicitada. Él cierra los ojos y trata de respirar profundo. Se comienza a cuestionar si en realidad tendrá las energías suficientes para lidiar con el comportamiento de Celia. Algo que admiraba de Samira, la madre de su hija, es que nunca lo bombardeaba con escenas de celos y actitudes infantiles innecesarias. Ella comprendía