“Ann, vamos a casarnos”.
Esas fueron las palabras que su jefe pronunció, mientras ella degustaba un solomillo en salsa agridulce y un cremoso puré de papas. Estaba contenta, poco a poco su apetito empieza a regresar, a pesar de que los tensos momentos aún permanecen. Igual ella siente que el curso de su vida va tomando una buena dirección. Ahora no sabe qué responder o qué hacer, nunca pensó en que se casaría tan joven y menos con su jefe.
—Disculpe, ¿qué? - dice Ann incrédula ante la absurda