~ BIANCA ~
El sol de Florencia tenía esa luz que hace que todo parezca posible por algunas horas. Como si la ciudad estuviera ofreciéndome tregua, pequeña ventana donde nada era urgente, nada era titular, nada era tribunal.
Sostuve mano de Nico en camino al estacionamiento del hospital y sentí su palma relajarse en la mía. No completamente —no era hombre de relajarse completamente—, pero suficiente para entender que esa noticia había entrado como agua en tierra seca.
Niña.
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