Punto de vista de NIREYA
Ya casi estábamos de vuelta en la casa de la manada cuando el mundo se quedó en silencio.
Esto distaba mucho de la tranquilidad natural del anochecer, ya que esta en particular se sentía tan antinatural cuando los pájaros dejaron de cantar y el viento amainó.
El sonido de nuestros pasos parecía apagado, como si algo se estuviera tragando el ruido.
Dejé de caminar, sintiéndome helado al presentir peligro en alguna parte. Esa había sido nuestra rutina durante un par de día