—S-sí… —expresó entrecortada y por fin pudo decir algo, es que él la bloqueaba y no podía respirar con normalidad, ni estar en sus cinco sentidos.
Apenas podía saberse viva, porque cerca suyo, ya se desconocía. Sus latidos aumentaban a mil y parecía querer salirse de su pecho en cualquier momento. Pronto sintió su espalda chocar sobre una colcha cómoda, se sintió en las nubes. Ya sabía lo que le esperaba, y la ansiedad no dejaba de aumentar. El deseo por tenerlo ya la invadió febril y desesper