—Es que mis expectativas son más altas de lo que te imaginas. A estas alturas, una cara bonita no me va a hipnotizar. Tampoco es para tanto, es corriente y ya.
—Oh no, creo que no sabes lo que dices. En fin, entre gustos y colores...
—Sí, entre gustos y colores, los míos son mejores —soltó presumida.
Mariana rió un poco.
—Iré al baño. Espérame aquí, por favor. No me tardo.
—No lo hagas.
En cuanto Mariana se retiró, al poco tiempo ya se encontraba a su lado aquel chico llamado Harry. Ya Sarah ad