Lo tomó con el mayor de los miedos, deseosa por descubrir qué había dentro, casi nadie conocía su dirección, y si fuera de algún amigo, no lo habrían dejado tirado de esa manera. Cuando lo abrió sintió que el corazón le palpitaba aceleradamente, era una advertencia:
— Aléjate de Noah, o atente a las consecuencias, estás siendo vigilada — decía la pequeña frase y los nervios la abrigaron. Vivía sola en ese apartamento, y cualquier cosa que le pudiera pasar, ni siquiera sería reportada, porque no